La reciente decisión de no aceptar los depósitos en efectivo que se efectúen en dólares estadounidenses, es una respuesta soberana y necesaria del Banco Central de Cuba ante las medidas de asfixia financiera y el recrudecimiento del bloqueo yanqui, la cual no responde a razones antiinflacionarias ni a la penalización del billete con sus patriotas verdes y añejos.

Si algo está bien claro en las ciencias económicas son las funciones del dinero: como una unidad de cuenta y patrón de precios; un medio de intercambio; un medio de pago y un depósito de valor. Por eso se está dejando claro que no es posible, por ahora, para Cuba, utilizar el “dichoso papelito” para depositarlo en bancos extranjeros en su función de depósito de valor; pagar las deudas del empresariado cubano en esos bancos, como medio de pago e importar los productos que se ofertan en nuestra de red de comercio, como medio de intercambio. Si el dólar estadounidense no cumple sus funciones como dinero a nivel internacional para Cuba, entonces, ¿para qué nos sirve?

A los que desde el exterior antes se oponían al envío de remesas o incitaban por medio de la violencia a la destrucción de las tiendas en MLC y que ahora lloran lágrimas de cocodrilo, debemos advertir que no se está cuestionando al dólar estadounidense, aunque nos puedan sobrar razones. Sí, porque desde 1971 no se encuentra respaldado por nada. En agosto de ese año se rompieron los acuerdos de Bretton Woods por el ex presidente Richard Nixon y el dólar dejó de tener su respaldo en oro, apareciendo la maquinita de hacer dinero fiat del Departamento del Tesoro de los Estados Unidos, con la decisión por supuesto, de la Reserva Federal, sin que esté asociado a la actividad real de la economía. Esto ha disparado la diferencia entre la economía real y la financiera hasta niveles exorbitantes. Tampoco se está imitando a JP Morgan Chase u otros bancos norteamericanos, que recientemente anunciaron a sus clientes que se llevaran su dinero y dejarían de recibir depósitos, reduciendo su tasa de depósito hasta 200 mil millones de dólares solamente. Es que tienen exceso de papeles verdes en sus bóvedas y estos son inservibles, debido entre otras razones, a que la gente no accede a los créditos en medio de una pandemia que ha dejado millones de desempleados, y otros millones sufren del letargo pandémico. La incertidumbre acerca de cuándo terminará la pandemia y mejorará la economía aconseja prudencia a la mayoría y son pocos los que ahora quieren endeudarse y correr riesgos, por lo que se reducen los beneficios de los bancos y esto no es negocio. Mucho menos se está propiciando la desigualdad social que se ha impuesto en un mundo en el que durante el pasado año “la fortuna de los multimillonarios creció a un ritmo de 2 mil 500 millones de dólares al día”, según OXFAM International, “mientras que la mitad más pobre de la población mundial se empobrecía aún más¨. Se trata, señores que se rasgan las vestiduras de manera hipócrita, del impacto del bloqueo. Sí, del bloqueo que quieren desconocer y minimizar, utilizando frases o palabras eufemísticas como la de “embargo”. Deben recordar que al señor Donald Trump no le alcanzó el tiempo para preocuparse por el azote de la pandemia en los Estados Unidos y sí lo dedicó a jugar golf y a aprobar más de 240 medidas y acciones sin precedentes contra Cuba, las cuales sobresalieron por su sistematicidad.

Es cierto que durante el presente año en Cuba se ha disparado la espiral de los precios, dado en primer lugar, por la devaluación de nuestra moneda, fenómeno que siempre se previó, porque es técnicamente una consecuencia directa de dichos cambios en cualquier latitud. Al respecto, el 16 de diciembre de 2020 en la Asamblea Nacional del Poder Popular, Marino Murillo, jefe de la Comisión de Implementación y Desarrollo de los Lineamientos reiteraba que “no habrá terapias de choque, principio expresado por la máxima dirección del país” y comentaba “A partir del día cero se establecerá una nueva y única tasa de cambio de 1 USD x 24 CUP. Pasar a ese ambiente significa una devaluación de 2 mil 300 por ciento, pues el sistema empresarial abandona la tasa de 1 CUP x 1 USD. El problema está en qué nivel de inflación generará en la economía, porque siempre que hay crecimiento de precios, hay devaluación. Por eso la clave será cómo controlar un proceso inflacionario indeseado en magnitudes superiores al estimado por la Tarea Ordenamiento”. También es cierto que en los últimos meses parece haber sobrepasado el límite previsto, agravado por el déficit en la oferta de mercancías en la red de comercio del país; pero el destino de la resolución no es detener ese incremento de los precios.

En cuanto al dólar físico en efectivo, este dejará de ser demandado en Cuba y por tanto caerá su valor, porque solo lo necesitarán las personas que deseen viajar fuera del país, igual a como era antes de la adopción de la medida. Ante la baja de la oferta del mismo, por supuesto que se incrementará la demanda del resto de las monedas libremente convertibles.

Para los cubanos residentes en el exterior que deseen viajar a la Isla o enviar remesas a sus familias, y para los extranjeros que quieran visitar el país, si poseen dólares, deberán acudir a los bancos de sus países de residencia y los podrán convertir los dólares en otra de las divisas que también existen en el mundo: euros, yen japonés, libras esterlinas, franco suizo, etc. Por supuesto que podrán ser afectados por la tasa de cambio vigente. Los cubanos que desean enviar sus remesas a familiares en Cuba, ante el cierre de la Western Union, tendrán que seguir buscando personas que viajen al país y de manera segura enviar su dinero. Quizás miren al resto de los ciudadanos de otros 40 países en los que funciona la agencia “moviendo dinero para mejorar” durante 140 años, pero que a los cubanos les cerró sus puertas y se pregunten desde allá: ¿Y por qué? Dolorosamente, ellos también son víctimas del bloqueo que durante más de 60 años, todos los días y durante 24 horas, sufren la familia y el pueblo cubanos; los que también se preguntan desde aquí ¿Y por qué? Por su parte, como consecuencia de la disminución de la capacidad de liquidez del país para reabastecer las tiendas de MLC, estas verán restringidas sus ofertas.

Nada de eso nos asombra. Quizás entendamos algunos, con mucha mejor precisión las palabras del Memorando de Mallory: “La mayoría de los cubanos apoyan a Castro… el único modo previsible de restarle apoyo interno es mediante el desencanto y la insatisfacción que surjan del malestar económico y las dificultades materiales… hay que emplear rápidamente todos los medios posibles para debilitar la vida económica de Cuba… una línea de acción que, siendo lo más habilidosa y discreta posible, logre los mayores avances en la privación a Cuba de dinero y suministros, para reducirle sus recursos financieros y los salarios reales, provocar hambre, desesperación y el derrocamiento del Gobierno”.

*Miembro Distinguido de la Asociación Nacional de Economistas de Cuba.

El bloqueo genocida, el dólar inservible y otros comentarios
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