A sus 19 años, Haila Martín Fernández agradece el humanismo a toda prueba de los trabajadores del Hogar de menores sin amparo familiar de la provincia de Cienfuegos, quienes por cerca de tres años le han brindado un techo y mucho cariño.

La joven detalló a la Agencia Cubana de Noticias que llegó a la institución en un momento difícil porque acababa de perder a sus padres, pero Mami Liusby (directora del centro) y las tías le dedicaron su atención.

Es bueno saber que los niños, con las dificultades que han atravesado, tengan a alguien preocupado por ellos las 24 horas, personas dedicadas que sin tener tu sangre son capaces de quererte tanto, agregó la recién graduada como profesora de Historia en la Escuela Pedagógica Octavio García.

En su Artículo 86, la Constitución de la República de Cuba reconoce que el Estado brinda especial protección a las niñas, niños y adolescentes y garantizan su desarrollo armónico e integral.

De ese modo Haila y otros 10 menores permanecen en el Hogar cienfueguero, donde les proporcionan alimentación, ropa, calzado; pero, sobre todo, tienen amor y protección.

Preparación para la vida

Liusby Monteagudo Pérez, directora de la institución, apuntó que estos pequeños, en su mayoría, son huérfanos o provienen de familias disfuncionales, de ahí la importancia de ofrecerles una vida sana, inculcarles valores, responsabilidades.

Aquí ayudan en los quehaceres de la cocina, los más grandes apoyan las tareas de mantenimiento y el trabajo en la finca del centro, en fin, los preparamos para la vida, como en una casa normal, señaló la licenciada en Educación Especial.

Explicó que cuando arriban a la mayoría de edad les proveen de una vivienda con las condiciones mínimas indispensables, ese es el caso de Haila, quien todavía reside en el Hogar, puesto que faltan algunos detalles para completar su mudanza.

En estos tiempos de COVID-19 los infantes reciben las clases televisivas, además, los profesores de enseñanza especial traen hojas de trabajo y con las educadoras auxiliares sistematizan los contenidos, dijo la directiva.

Para evitar la infección con el SARS CoV-2 en la casa también adoptaron las medidas higiénicas: pasos podálicos en las puertas de acceso, uso obligatorio del nasobuco, restricción en la entrada de personas ajenas, entre otras.

Asimismo, Monteagudo Pérez, comentó que el ciento por ciento de los muchahos está vacunado con la primera dosis de Soberana 02.

Como hermanos

Julio César Rivero Sánchez, de 16 años y en el Hogar desde los nueve, ve en los demás pequeños a sus hermanos, se apoyan y divierten juntos.

Estoy muy agradecido, lástima que esto dure solo hasta los 18 años, será doloroso dejar de ver a los demás, ya que cada uno tomará su propio camino, pero yo pienso mantener el contacto, esta es mi familia, expresó el estudiante de Pailería y soldadura.

Por su parte, Brenda de la Caridad Mederos Figueredo, de siete años, afirmó sentirse contenta por tener a Mami y a las tías porque la cuidan, hablan con ella, la enseñan a tender la cama y doblar la ropa.

Juego con los otros niños, veo las clases, aprendo a escribir y hago las tareas, añadió.

La consagración de Mami Liusby y el resto del personal permite a estos seres sonreír pese a las circunstancias, disfrutar de la calidez de un abrazo, acciones que los chicos, coincidieron, llevarán en el corazón toda la vida.

Con el Decreto Ley 76, aprobado por el Consejo de Estado en 1984, se estableció la creación de una red de centros de asistencia social para la atención a menores de 18 años sin amparo familiar, en la cual se les brindar condiciones de vida similares a las de un hogar.

En Cienfuegos: Un Hogar de humanismo a toda prueba (+Fotos)
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