Tuve el gusto de conocer a Heriberta López Chávez, representante del Consejo Popular Paraíso y Secretaria del Bloque 78-B de la Federación de Mujeres Cubanas.

Esta líder de la comunidad quiso resaltar el entusiasmo en el proceso vacunatorio, de la primera dosis con Abdala realizado en el  Consejo Popular de Paraíso.

Contando  mucha historia, y protagonista de las iniciativas puestas en práctica en la comunidad,  Heriberta camina por el pintoresco lugar enclavado a pocos kilómetros de la  entrada a la Perla del Sur.

Frente a la fachada del Consultorio No.9, del Médico y la Enfermera de la Familia  sostiene que lo tuvieron listo,  gracias al embellecimiento,  la limpieza e  higienización,   con la ayuda  de los pobladores.

“Se fue garantizando las vacunas en el refrigerio, dice,  y aprovecho ¡Mira! para resaltar la conducta de un cederista, Luisito, el esposo de la enfermera, quien nos brindó de forma solidaria el refrigerador.

“A él se unió el apoyo de las federadas,  los cederistas, de entidades, como la Empresa Porcina y la Cooperativa de Créditos y Servicios Jorge Alfonso Delgado, que nos brindaron las meriendas”.

En su historia sobre los días vividos de la primera dosis, reconoce a la Delegación del Ministerio de la Agricultura, padrinos  en el proceso de inmunización en Paraíso junto con Odalys Peiro, la  Presidenta  del Consejo Popular.

“Todas las federadas participaron de forma voluntaria, cuenta, con el  tremendo entusiasmo característico de nuestra comunidad. Los presidentes de los CDR estuvieron al tanto de que no se quedara ni una sola persona sin vacunar”.

Recuerda que comenzaron la vacunación, con los adultos mayores de 60 años y luego incluyeron a todos los pobladores, a partir de 19 años de edad. Restan los infectados con  la Covid-19 y los alérgicos al Timerosal.

Confiesa vivir momentos emocionantes y no quiere despedirse sin felicitar el resultado del trabajo de la Doctora Rosa Alianni y la enfermera Adiley, sin olvidarse de Cristian, el estudiante de medicina.

“Las federadas participaron de forma voluntaria,  menciona, y con tremendo entusiasmo, nos brindaron los patios de sus casas, porque cuando se vacunan las personas hay que esperar una hora en el lugar para observar si ocurren reacciones adversas y el espacio del  consultorio no es muy amplio.

“Tenemos muchas federadas, incluso debimos decirles. En estos momentos no necesitamos más apoyo, porque no queríamos  aglomeraciones  aquí”.

Muy bien se desarrolló todo  y ahora Heriberta con  su comunidad de Paraíso cuentan los días que los separan de la segunda y tercera dosis de la vacuna cubana Abdala para concluir el proceso de inmunización antiCovid-19.

En Paraíso reina mucha alegría por la vacunación con Abdala
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