La lección más importante que se le puede dar a un enfermero es enseñarle qué observar, cómo observar, cuáles síntomas indican mejoras y cuáles no, cuáles son de importancia y cuáles no, cuáles reflejan negligencia.

Florence Nightingale

En la sala de atención a pacientes sospechosos de la Covid-19 en el Hospital Pediátrico de Cienfuegos, encuentro una calurosa mañana de mayo, a Juvier Vera Montelier, joven enfermero con 12 años de graduado como licenciado, quien hace muy poco regresó de México en su segunda misión de atender a positivos al SARS-CoV-2, como miembro del Contingente Internacional de Médicos Especializados en Situaciones de Desastres y Graves Epidemias, “Henry Reeve”.

Al momento de la visita tiene un solo paciente, pero su atención es esmerada, pues se trata de un lactante de dos meses, quien se encuentra asintomático y padece una cardiopatía congénita como enfermedad de base. Permenece allí en vigilancia clínica y epidemiológica, a la espera de su primer PCR.

“Siempre me he desempeñado como enfermero pediatra en Terapia Intensiva, y trabajo acá en este Hospital desde 2015; vengo de Villa Clara. Me gusta trabajar con los niños, es increíble verlos mejorar y sanar.

“Tengo un hijo de siete años, Marcos Antonio, y estoy a la espera de unos gemelos para el 16 de mayo; mi esposa está a término. ¿Sabes?, cuando atiendo a un paciente hago cuenta como si fuera uno de los míos, la entrega es total. En el caso de Isael, este pequeño que tenemos hospitalizado, se ha mantenido estable, pero me mantengo muy al tanto”.

Juvier comparte sus experiencias mientras evoluciona, y tal pareciera que nació con esa indumentaria; se mueve con agilidad por la sala, mientras yo siento como si anduviese en cámara lenta con el traje de protección.

“Claro que es incómodo, me cuenta al referirme a la ropa, pero es necesario, debemos protegernos para proteger a los niños, a la familia cuando llegamos a casa; es un compromiso, y todo cuidado es poco. También ya estoy acostumbrado, porque en la Terapia lo usamos todo el tiempo”.

¿Y allá en México atendiste a pacientes pediátricos?, le espeto para regresar al inicio de nuestra conversación.

“No, que va, allí los pacientes eran adultos, pero fue una bonita experiencia; salvar vidas tiene una misma función, y hasta aprendí cosas nuevas que me sirven en mi vida profesional”. Lejos estaba Florence Nightingale, precursora de la Enfermería, y en cuyo honor se celebra el Día del oficio en su nacimiento, de conocer a enfermeros como los de hoy, que hacen de la profesión un arte, en el que sanar es lo primero. “Si salvas una vida eres un héroe, pero si salvas cien vidas, eres enfermero”, reza un adagio con toda razón.

En primera línea contra la covid-19 en Cienfuegos: Juvier
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