En cierto momento, la música popular sufrió una especie de exclusión dentro del sistema de enseñanza. Sin embargo, gracias al talento de varios intérpretes, se demostró la importancia de su inclusión. Tanto la música considerada de concierto, como la popular llevada a este plano, pueden estar representadas con excelencia en las salas más prestigiosas de concierto. Lo importante no es el ritmo o el género, lo fundamental es la factura y la interpretación. La única barrera posible es su calidad. En lo personal, creo que se ganó mucho con su aceptación. Un buen músico puede transitar por ambas, y hacerlo con total responsabilidad, sin que una afecte a la otra, al contrario, aportando los conocimientos técnicos necesarios para que el nivel sea cada vez más alto. En Cienfuegos, varios instrumentistas han transitado con muy buenos resultados entre estas dos aguas. Hoy quisiera destacar a uno de ellos, el guitarrista, pedagogo y bajista Julio Elizarde Soto (Cienfuegos, 1962).

Comenzó siendo un niño en el coro de Luisa Acea. Posteriormente, pasó al conservatorio provincial en la especialidad de piano, porque no contaban con maestro de guitarra, hasta que en 1973 se incorporó Rafael Gallardo como profesor, y es entonces que Elizarde empezó con el instrumento. En el 1976 matriculó en la Escuela de Instructores de Arte en La Habana, donde fue alumno de Inés (Natica) Causilla y Jorge Maletá. Se graduó en 1980 y regresó para cumplir su servicio social en Cruces, municipio de Cienfuegos. Por mediación de Gallardo se preparó para que Isaac Nicola lo evaluara y así matricular en el Centro Nacional de Enseñanza Artística, donde fue alumno de Walfrido Domínguez y Marta Cuervo. En 1980 se incorporó como profesor en la Escuela Provincial de Música de Cienfuegos hasta principio de los años 90, fecha en que integró la Orquesta Jagua y encauzó por unos años su carrera hacia la música popular. Más tarde regresó como profesor y llegó a ser jefe de la Cátedra de Guitarra de la Escuela Provincial de Música, donde impartió además la asignatura de Práctica de Conjunto. Se vinculó también como pedagogo a la Escuela de Instructores de Arte, el Instituto Pedagógico y la Escuela de Superación para la Cultura, todas en la ciudad de Cienfuegos. Entre sus alumnos más destacados se encuentran Michel Rodríguez, Ariadna Cuellar y Alain Pérez.

Es uno de los artífices de la creación de la Orquesta de Guitarras Ensemble, junto a Rafael Gallardo, proyecto por el que siente una estrecha filiación. “Estando como profesor en la Escuela de Instructores de Arte, le propuse a Gallardo hacer una orquesta de guitarras y trabajar juntos. En 2004, vino la Orquesta de Guitarras Sonantas Habaneras y cuando se acaba el concierto vamos Gallardo y yo a saludar al maestro Jesús Ortega. Hablamos nuevamente sobre el tema, porque Ortega nos proponía también esta idea. Así fue como todo comenzó. Nos evaluamos y oficializamos la agrupación en marzo de 2005. La primera vez que salimos de Cienfuegos fue a Camagüey, al Festival de la Joven Guitarra y la crítica fue muy buena, nos estimuló mucho. Nosotros somos muy exigentes. Al paso de los años, yo tuve que ausentarme y luego volví. Esta es como mi casa, me siento muy bien aquí con todos”.

De sus otras experiencias como músico, también comenta: “En la Orquesta Jagua, que fue lo primero que hice como guitarrista profesional, aprendí mucho. Allí interpreté varios géneros y trabajé con artistas nacionales e internacionales. Después transité por varios grupos y participé en las agrupaciones que han acompañado los festivales Boleros de Oro. Desde hace unos cuantos años, he sido integrante de varias agrupaciones junto a Jesús Saura Navarro (Chuchi), pero tocando el bajo; acompañando entre otros a Mandy Álvarez y Doraida Tillet, como parte del proyecto Okanta. He hecho música tradicional, popular bailable y timba, y tuve la experiencia con el grupo Son del Sur”.

Julio Elizarde trabajó además en la Charanga Cienfueguera, a la que se  une como guitarrista, algo totalmente inusual para este tipo de formato, pero que enriqueció mucho su desempeño. Es un fiel defensor de las tradiciones autóctonas de nuestra música. Aboga por su defensa y necesidad de salvaguarda. Hoy forma parte de los músicos que se desenvuelven dentro del amplio mundo de la cultura cienfueguera, en el cual continúa demostrando que música es una sola, lo que vale es la exigencia y profesionalidad con que se asume.

Julio Elizarde: la guitarra sureña desde lo clásico a lo popular
Source:
Source 1

LEAVE A REPLY

Please enter your comment!
Please enter your name here