Con la aprobación de las primeras 35 micro, pequeñas y medianas empresas (mipymes), Cuba dio un paso decisivo en la incorporación de nuevas fuerzas productivas al modelo de desarrollo económico que potencia hoy el país.

Precisamente fue anunciada la víspera la autorización de esas organizaciones, iniciadoras de la transformación de los actores económicos de la isla, proceso que se complementa con las reformas para las cooperativas no agropecuarias y el trabajo por cuenta propia (privado).

La introducción de esta nueva forma de gestión, estatal o no, se sustenta en un paquete de normas jurídicas que entró en vigor el pasado 20 de septiembre, en total correspondencia con el diseño del modelo económico cubano y la Constitución de la República.

El anuncio divulgado por el Ministerio de Economía y Planificación (MEP), especificó que de las 35 mipymes autorizadas 32 son privadas y tres estatales, tal como lo permite el paquete legal para su constitución en todo el territorio nacional.

Arrancó así la creación de estas nuevas organizaciones, que procederán de inmediato a su constitución como personas jurídicas para ejercer, con un papel dinamizador en el escenario económico actual, en aras del desarrollo y la diversificación de la producción con mayor valor agregado local y fomento del empleo y el bienestar de la sociedad.

Significó el MEP que en este primer grupo destacan las actividades priorizadas, con trece mipymes para la producción de alimentos, seis de manufactura, tres relacionadas con actividades de reciclaje y otras tres incubadas en el Parque Científico y Tecnológico de La Habana.

Estas nuevas empresas se encuentran distribuidas en once de las 15 provincias del país. Además, entre las 35 creadas, diez realizaron previamente operaciones de exportación y cinco pertenecen a proyectos de desarrollo local.

Por su origen, 20 de estos negocios son una reconversión de trabajadores por cuenta propia (privados) hacia la nueva forma de gestión no estatal, mientras que los otros 15 son de nueva creación.

El establecimiento de las mipymes y cooperativas no agropecuarias forma parte del perfeccionamiento de los actores implicados, proceso encaminado a poner en su justo lugar a todas las formas de gestión que componen la economía cubana, con el fin de desatar su potencial y contribuir al desarrollo socioeconómico del país, afirmó el MEP.

Además, no están concebidas como empresas de segunda ni de subsistencia, sino para que generen un alto valor agregado, aporten al producto interno bruto de la nación y dispongan de un potencial profesional.

Tampoco están limitadas para que se asocien con capital foráneo o de cubanos, residentes permanente en el país o fuera de él, y constituir una empresa mixta, lo cual no se contradice con las políticas establecidas en el país teniendo en cuenta los sectores prioritarios para ello.

Se trata de un diseño que incluye a todas las formas de gestión para dinamizar la economía según lo previsto en la Ley de Inversión Extranjera, a lo cual se suma la capacidad otorgada a las mipymes, cooperativas no agropecuarias y trabajadores privados para exportar e importar, siempre a través de entidades estatales.

Algo muy importante resulta el hecho de que para nada significan un retroceso al capitalismo, por el contrario, son para perfeccionar el socialismo porque se trata de un proyecto socialista, no de corte capitalista ni neoliberal, para lo cual está previsto evitar cualquier manifestación de concentración de la propiedad y las riquezas que generen.

Nuevas fuerzas productivas al modelo económico cubano
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