Al adentrarme en la vida cultural de los tríos, encontré nombres de varios músicos que ya conocía por estar relacionados también con otros proyectos. Así sucedió cuando recientemente hablaba del Trío Fuego de Cuba y conversé con su director Daniel Aparicio, de quien hablé en un artículo anterior, y con Orgly Rodríguez, un músico de mucha valía, que además de interpretar el requinto, el tres y el recorder, es el encargado de los arreglos de esta agrupación. Tiene, además, una trayectoria digna de ser reconocida, principalmente al frente de su agrupación Ekwé.

Hereda de su padre Orlando Rodríguez, el amor por la música y gran parte de su talento. En la vida cultural cienfueguera, encontramos a músicos como ellos, que sin haber nacido en Cienfuegos, han dedicado gran parte de su creación a la vida cultural de esta ciudad. Algunos estuvieron de paso y otros, cautivados, continuaron sumergidos en sus encantos.

Al conversar con Orgly, mi pregunta para él fue:

¿Qué te ha aportado el trabajo junto al Trío Fuego de Cuba?

“Muchísimo; fue un sueño para mí. Desde que era estudiante escuchaba a los requintistas con todo ese virtuosismo, esa cantidad de acordes, a los que uno no está acostumbrado en la Escuela de Arte y me decía: Dios mío, si pudiera tocar así algún día. Apliqué todo lo que me enseñó la escuela, a la que agradezco mi formación académica. No es que fuera sencillo, pero sí viable a la hora de adaptar todos los acordes y la ejecución del instrumento que, más que la armonía, radica en todo ese virtuosismo que tienen los requintos, que por cierto, es empírico también. Muchos de los grandes requintistas o en gran medida, no fueron músicos de escuela, a excepción dedos o tres, que fueron jazzistas y adaptaron la armonía del jazz a los tríos, a su base y estructura acordal, y encajó perfecto. Me aportó también en el trabajo de las voces, porque de la escuela traemos la formación coral y en el trío uno tiene que pensarlo no como un coro, sino dentro de un trabajo armónico llevado a las tres voces, y es precioso.

Orgly Rodríguez

Orgly Rodríguez

Me encanta el trabajo con el trío. No me gusta repetir nada igual. Hacer la armonía rara, como me dicen algunos, ha encajado muy bien en los lugares donde hemos estado y es algo casi exclusivo entre los tríos que he conocido tanto en Cuba como en otros lugares. Te das cuenta que va siendo un tanto diferente del resto de los tríos. Eso me gusta, siento satisfacción por el trabajo que hemos estado haciendo.

En Canadá es muy difícil llegar al público a través de los tríos y los dúos. No son tan penetrables en este sentido como sí lo es Latinoamérica. Nuestro trío le llegó de una manera increíble y eso a mí me llenó de orgullo. Parece que esa armonía ayudó mucho a la aceptación que tuvimos allá. El esfuerzo lo ves realizado. No es solamente la cuestión económica, es que dónde estuvimos, y con los músicos que nos rodeaban, a veces a nosotros mismos nos parecía increíble.

En cuanto al repertorio, nos inclinamos más hacia la música cubana. Es la que tocamos principalmente en Canadáy la aceptaron maravillosamente. Les explicábamos la canción para que pudieran entenderla mejor. Incluso actuamos en espacios donde tocar ahí era todo un reto. Son lugares donde el público que se sienta y hace un silencio total, ni siquiera el que está al lado tuyo, es capaz de decir una palabra. Se siente hasta tu propia respiración. Te atienden detalle por detalle de lo que tú haces.

En mi caso inserté la interpretación de varios instrumentos de cuerda al trío, es decir: toco con el triple colombiano, el cuatro venezolano, el requinto, para que salga un poco del mundo tradicional de este formato. Por ejemplo, los sones no los toco con el requinto, sino con el tres; algunos instrumentales internacionales los hago con el recorder (flauta dulce o de pico). Eso le da variedad y quizás este sea el secreto del éxito que hemos tenido”.

Con Orgly Rodríguez apreciamos que el trabajo de los tríos es de detalles y  conocimientos diversos. También búsqueda, estudio y dominio de la interpretación, además de un repertorio adecuado. Demuestra el talento de los músicos que asumen este tipo de agrupación. Por eso, salvaguardar esos formatos vocal-instrumentales, se hace cada día más urgente.

Orgly Rodríguez, su experiencia dentro del Trío Fuego de Cuba
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