Durante el mes de junio, fue noticia en la prensa local de Cruces, una visita que realizara Diosmiley Llerena Suárez, primera secretaria del Partido Comunista junto a una comitiva en ese municipio, hasta una zona apartada de la geografía cienfueguera, desconocida por todos, que albergó un interés muy especial desde hace más de un siglo, conocido en su pasado como los baños hidrotermales de La Bija.

Este interés no es fortuito, ya que no cesa el empeño en la actualidad sobre cómo potenciar mejor la economía y los recursos de cada territorio, a partir de antecedentes, proyectos e investigaciones que aporten vías de luz y desarrollo.

El Lic. Alberto F. Arano, investigador crucense versado en los tópicos de la arqueología en Cuba y del resto del mundo, asegura que las aguas de La Bija tienen propiedades medicinales, y que ellas, posiblemente, se hayan usado desde de la mitad del siglo XIX, hecho que se puede corroborar en una de las columnas de la publicación periódica La Berenjena, fechada en Cienfuegos el 29 de enero de 1885. En ella es catalogado como “Establecimiento balneario”, elogiando sus aguas “(…) de tan notables cualidades terapéuticas que, las muy repetidas curaciones hechas, nos prueban elocuentemente cuán eficaz son para toda clase de enfermedades de la piel, reumatismos crónicos, debilidades de las articulaciones y los músculos, en ciertas parálisis, escrofulismos, en las afecciones pulmonares y en las sífilis inveteradas.”

Ubicado cinco kilómetros al oeste del poblado de Potrerillo, y rodeado por la corriente del río Caunao, las cualidades de la Bija se deben —comenta Arano—, a la enorme fuerza que ejerce el macizo de Guamuahaya sobre el elemento acuífero, fijando presión y calor como si se tratara de una gran caldera telúrica, “determinando en buena medida que broten esos singulares hilos de agua hacia la superficie, como ocurre en el conocido caso de Ciego Montero, en el municipio de Palmira”.

Pero la utilización de los balnearios es mucho más antigua de lo que podría pensarse, ya que las primeras termas minero-medicinales datan del año 2000 a. n. e. Entre los que aplicaron sus cualidades fueron los griegos, quienes habían convertido en centros médicos a un gran número de manantiales para el desarrollo de las técnicas hidroterapéuticas. Por supuesto, hoy día las naciones ricas del planeta los emplean, más que todo, como fuente de ingreso económico o por sus beneficios en el campo de la salud humana. Es cuando se puede hablar de la Hidrología Médica como especialidad o campo de estudio, muy cotizado en centros Spa y de recreación para el turismo, sin olvidar la materia prima que aporta en la confección de productos dermocosméticos y parafarmacéuticos.

Encabezado de la columna de promoción sobre La Bija, señalado en La Berenjena de 1885. / Archivo Provincial.

De las naciones del orbe con importantes centros de aguas magmáticas y telúricas resaltan Argentina, Japón, Uruguay, Alemania, Perú, Rusia, Bolivia, Chile, Estados Unidos, Puerto Rico, México e Islandia, por mencionar solo algunas que han incorporado las investigaciones hidrológicas a su cultura y al impulso económico.

Por fortuna, Cuba también cuenta con varias zonas para la mejoría de la salud, entre ellos —que nos son pocos— destacan cuatro muy populares: San Diego de los Baños, en Pinar del Río; el Balneario Menéndez, del municipio matancero de Martí; Elguea, en Villa Clara, y el de Cienfuegos, en el pueblo ciegomonterense, del cual los especialistas subrayan sus aguas mineromedicinales ricas en calcio, azufre, cloro, sodio y magnesio. Propiedades que las hacen seguras para el tratamiento de la artrosis, artritis, padecimientos reumáticos y dermatológicos, sobre todo psoriasis; polineuropatías, fibromialgias o en la rehabilitación de las personas que han sufrido traumatismos y accidentes vasculares encefálicos.

Quién sabe si La Bija, luego de ser propuesto como proyecto de desarrollo local de Cruces, pueda reconvertirse en el “Ciego Montero decimonónico” que una vez fue, y deje de ser por fin un enclave desconocido para todos. No es menos cierto que ello requerirá considerables esfuerzos para fundar allí un sitio atractivo y más accesible. Aunque sería extraordinario que su rescate sirva como referencia cuando se hable en un futuro sobre la reivindicación de la balneoterapia en Cuba, método de sanación por naturaleza, y entre los más antiguos de la humanidad.

¿Podrán reivindicarse las aguas de La Bija?
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